| Martin_Heidegger (Photo credit: mimax) |
El poder necesita la publicidad, pero con la intención de desconcertarla de parte a parte y sepultar la posibilidad de una formación de opinión. La consecuencia de este desconcierto es la plena indiferencia con respecto a todo. Los mayores éxitos no hacen más efecto y a lo más excitan aún la vacía curiosidad por los próximos, a los que por adelantado ya se ha acreditado la inesencialidad.
Tal indiferencia parece amanazar al poder y su capacidad de obrar. Pero en verdad el poder deviene sólo más poderoso, pues la incondicional indiferencia permite la admisión de todo. En efecto, se origina de este modo en la esencia misma del poder y a través de ésta su antiesencia, sólo ante la cual se quiebra: la incondicional falta de resistencia. Ella hace que el poder repentinamente ejerza poder hacia adentro en su propio vacío y se prepotencia en la nada.
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*§. 68. Poder y publicidad, en La historia del ser, Martín Heidegger, trad. Dina V. Picotti C., El hilo d Ariadna, Buenos Aires, 2011, p.107.

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