lunes, 6 de mayo de 2013

Bret Easton Ellis L.A., MTV y el fin del mundo


Bret Easton Ellis  Los Ángeles, MTV y el fin del mundo*


After the reading of Bret Easton Ellis (Americ...
After the reading of Bret Easton Ellis (American Psycho), at Tanzbrunnen Theater, Cologne. (Photo credit: Wikipedia)
29 sept. 1983
Querido Sean:
¿Recibiste mi última carta?
Mi abuelo se emborrachó mucho ayer por la noche y me dijo que todo está en decadencia y que estamos llegando al final de algo. Mis abuelos (que no son las personas más inteligentes del mundo) sienten que vivieron en la Edad de Oro y me dijeron que les alegra tener que morir cuando les llegue la hora. Ayer por la noche mi abuelo me dijo, después de una botella grande de Chardonnay, que tiene miedo por los niños y que tiene miedo por mí. Fue la primera vez que sentí que era sincero. Pero él quería decir eso de verdad. Y una mira a su alrededor y ve en la tele a todos esos pobres chicos de Beirut o Líbano o de donde demonios sean y oye cosas de esos traficantes de drogas a los que mataron a puñaladas en las colinas la noche pasada. Tengo que darle la razón hasta cierto punto. Tengo la sensación de que la gente se está volviendo menos humana y más bestial. Parece que siente menos y piensa menos, de modo que todo el mundo opera a un nivel muy primitivo. Me pregunto lo que veremos tú y yo durante nuestra vida. Parece que no haya
ninguna esperanza aunque debamos seguir intentándolo, Sean (ya te he dicho que últimamente me estaba volviendo más filosófica). Supongo que podremos evitar ser un producto de nuestra época, ¿verdad? Contéstame, por favor. ¡Todavía te diviertes al sol!

Te quiere,
Anne


11 oct. 1983
Querido Sean:
¿Recibiste mis cartas anteriores? Ni siquiera estoy segura de si las recibiste. No dejo de escribirte cartas y de mandártelas y tengo la sensación de que las meto en botellas y las lanzo al Pacífico desde Malibú. ¡No consigo creer que lleve aquí mes y medio! Mis abuelos me dijeron hace
unos días que les gustaría mucho que me quedara aquí durante un año. ¡No tuve valor para decirles que preferiría estar encerrada con llave en la Galleria durante todo un año! Sí, me gustaría largarme de aquí. He tenido más aventuras y he aprendido más sobre el mundo de lo que creía posible. Los
Ángeles es un sitio estimulante y ya no estoy deprimida. Pero hay una diferencia entre estar de visita y quedarse a vivir aquí. No creo que pudiera estar aquí para siempre. Los Ángeles es como otro planeta. Me refiero a todos esos miles de surfistas rubios, de ojos azules, bronceados, con unos cuerpos perfectos que andan por la calle, camino de la playa, o van dentro de sus Porsches nuevos a cabalgar las olas (todos ellos colocados) y las mujeres guapas, mayores, oyendo la KROQ dentro de sus Rolls-Royce negros tan largos, tratando de encontrar sitio para aparcar en Rodeo Drive, no sé, pero todo me parece un poco raro. Y estoy como cansada de ir a los mismos clubes noche tras noche y tumbarme junto a la piscina esnifando esta coca increíble. (Sí, he probado algo de polvo blanco, todo, absolutamente todo el mundo hace lo mismo aquí y tengo que estar de acuerdo con ellos: es indudable que hace que los días pasen más deprisa.) Me gusta y no está nada mal pero no sé cuánto lo podré soportar. Cada día parece exactamente igual que el día anterior. Todos los días parecen el mismo. Es raro. Es como verte a ti mismo en la misma película, pero con una banda sonora distinta cada vez que la ves. Si me vieras aquí en el Voila's o el After Hours de Los Angeles, probablemente me dirías que tú le dijiste a Kenneth cuando él te preguntó (¡Le dije yo que te lo preguntase!, ¡sorpresa!) lo que pensabas de mí y tú dijiste «Es una chica muy triste y amanerada». (No te sientas molesto, no te lo echo en cara. Te perdono, con que no te preocupes.) Bueno, eso sólo es parte de mi vida en Los Ángeles. El tiempo que paso en los estudios es mucho más interesante y estimulante. He conocido a muchísimos actores y actrices famosos en este mes y pico. Mi abuelo parece conocerlos a todos. Debo de haber asistido a un millón de proyecciones. Y les he echado un ojo a muchísimos más guiones. Además, utilizo bastante «la jerga de los estudios» y empiezo a enterarme de cómo van las cosas. Es todo muy estimulante.
Sé que debería hablarte de este sitio, pero no consigo realizar un relato coherente. No tengo una base bastante firme para describirlo. No es que en realidad haya demasiadas cosas que asimilar o ver. Lo que pasa es que no tengo suficiente tiempo, con todas las fiestas y las proyecciones y mi trabajo en los estudios y todo... A propósito, ¿cómo van tus cuadros? ¿Todavía pintas? Sé que estás ocupado y que no estás obligado si no te apetece pero me encantaría que me mandases un poema o un dibujo o algo que hayas hecho últimamente, pero lo que más deseo es que te sientas tan feliz y tan sano y tan realizado como me siento yo. Y si tu vida no es demasiado turbulenta me encantaría recibir carta tuya. Aunque sólo fuera una. 

Te quiere,
Anne

22 oct. 1983
Querido Sean:
Estoy en el ático de unos amigos, en Century City. Es como a última hora de la tarde y me siento muy relajada. Me dieron un Dalmane (creo que lo escribo bien) porque me dolía la cabeza y me dijeron que me sentaría estupendamente. Ahora me siento muy cómoda y relajada. Es la primera vez que recuerdo, desde que era niña, sentirme tan alegre y contenta de estar donde estoy. No sé si habrás probado algo así alguna vez, pero yo siempre me he sentido enseguida muy incómoda e impaciente con todo. Me aburría y me irritaba y sólo podía pensar en términos de futuro (puede que igual a como tú te levantaste de repente aquella noche cuando estábamos sentados en el café y me miraste y de pronto te marchaste). Siempre me he sentido nerviosa, como si no pudiera estar demasiado tiempo en el mismo sitio. Pero ha cambiado algo. De modo totalmente rad (abreviatura de «radical»), como decimos por aquí.
Esto no va a ser una carta de verdad porque vamos a salir a cenar pronto porque alguien reservó una mesa en Spago y nos iremos dentro de una hora o de hora y media, me dicen. Resumiendo, lo que te quiero decir básicamente es que pienso en ti y espero que estés bien. ¿Lo estás? ¿Me
escribirás? Quiero saber de ti. Por favor.

Te quiere.
Anne


29 oct. 1983
Querido Sean:
Hay algo voluptuoso y maravilloso en el hecho de vivir en Los Ángeles. Siento que quisiera vivir para siempre. Todos los días hay una nueva aventura, una nueva persona con la que hablar, diferentes cosas que mirar cada noche. Es la primera vez que he sentido que me encuentro conmigo
misma o algo así. Me siento relajada incluso en los peores momentos. A veces me noto sola, pero esos momentos son escasos comparados con los otros.
Aquí me relaciono con personas que no están tensas ni cansadas porque nadie exige mucho desgaste emocional. Están a salvo, pero no se dan cuenta de que son superficiales. No lo son. Me refiero a que claro que a veces me siento ansiosa y deprimida, pero por otra parte siempre hace sol y la piscina siempre está limpia y caliente de modo que nunca hace frío y me alegra estar acompañada de gente al aire libre.
Parte de esto tiene que ver con las personas con las que paso el tiempo Todas están vivas y resultan interesantes y divertidas. Muchas de ellas trabajan en la industria discográfica o en los estudios y todas son personas lo bastante mayores como para darse cuenta de que no quieren que sus vidas se pierdan en el vacío. Parecen ofrecer su apoyo y me dan consejos a partir de su propia experiencia. Bien, ¿has recibido todas mis cartas? No consigo recordar cuántas te he mandado, puede que cuatro o cinco. Ni una sola carta tuya, Sean. Estoy sorprendida. No, sólo era una broma. No estoy sorprendida, de verdad que no, supongo. Me hago cargo de que tu estado de ánimo puede ser tal que no te apetezca escribir. Pero mira, me gustaría saber cuál es ese estado de ánimo.

Te quiere,
Anne


10 nov. 1983
Querido Sean:
¿Cómo estás? Tu prolongado silencio no me ha hecho perder los nervios (¿debería?). Imagino que tu vida es como es y puedo entender perfectamente que no tengas energías ni ganas de escribir. Pero espero que no te importe el alud de cartas por mi parte.
Me resulta interesante que yo quiera escribirte. Podría contarte todos los detalles de mis aventuras sexuales y presumir de mis últimas conquistas. Pero esas cosas me parecen bastante idiotas. Me refiero a que suena a moderno, pero que en realidad es terriblemente poco original. Al cabo de un
tiempo suena a, ¿y qué? Las drogas y el alcohol y el sexo son bastante vulgares (bueno, aquí puede que resulte un poco más llamativo, pero sigue siendo vulgar) sea donde fuere. Para mí han perdido encanto. Resulta divertido pero a eso se reduce todo. No sé en qué estado emocional te encuentras ni cómo te va la vida o cuánto karma tienes, pero me siento bastante bien donde estoy. Me refiero a que aquí hay como una diversión que acecha constantemente al conocer a todos estos chicos absolutamente atractivos (son estúpidos pero son tan guapos... ¿Celoso? No lo deberías estar) y en ir con todos esos chicos ricos y consentidos de Beverly Hills a los clubes o a la playa y dormir el día entero gracias al Valium, vestirse, pasar la noche entera bailando y bebiendo o lo que sea en casa de alguien en lo alto de Mulholland. Todo eso es divertido pero es también aburrido. Sin embargo, conocí a un chico...
Es jefe de producción de unos estudios de aquí y nos presentaron en una de las famosas fiestas de mi abuelo y nos hicimos amigos. Tiene un Ferrari 308-GTB y fuimos al desierto, a Palm Springs, y llegamos a su casa y hablamos. Sean, es un hombre fascinante. Se llama Randy y tiene treinta años y sale con una modelo que está en Nueva York esta semana para hacer una sesión de fotos y ha estado en todas las partes del mundo. Como decimos aquí: un intelectual total, muy distanciado y existencial en el mejor sentido de la palabra. Se lo conté todo de mí y de Nueva York y Camden, de mi vida, y le dejé que leyera algunos de mis relatos. Le gustaron pero fue lo bastante sincero como para decirme que no creía que fueran muy comerciales. De todos modos me dijo que le encantaría leer más cosas mías. También me dijo que conoce a tres vampiros que viven en Woodland Woods, pero aquí una aprende a aceptar lo bueno y lo malo. Randy sólo es una de las muchas personas interesantes de aquí a las que he conocido. Acabo de leer un guión fabuloso. Una nueva versión de El extranjero de Camus en la que Mersault es un punkie bisexual que baila break. Me lo enseñó Randy. Me encantó. Randy considera que «básicamente, no se puede rodar» y que filmar una naranja rodando por un aparcamiento durante tres horas atraería a más público.
Bien, espero que me escribas, pero si no me escribes... bien, ¿qué puedo decir?

Te quiere,
Anne

20 nov. 1983
Querido Sean:
Tengo que contarte más cosas de Randy (¿recuerdas?, el ejecutivo de los estudios). El y yo fuimos a su casa de Mulholland, y nos sentamos en su patio a ver la puesta de sol. La Luna estaba llena y ya visible mientras se ponía el sol. Todo estaba muy quieto y lo único que había éramos Randy y yo y su Ferrari, el viento, el Jacuzzi, los intensos colores del cielo. Compartimos un canuto (sí, fumé un poco) y pensé en lo encantador y relajante que era estar lejos de todo y de todos. Me ayuda a pensar con claridad, a tener las cosas más claras. En especial en Palm Springs, donde estoy completamente rodeada por el desierto, es tan reconfortante. Te lo puedes imaginar. No estoy muy segura de que haya una explicación psicológica para eso. Pero me siento muy tranquila, totalmente en paz, completamente relajada. Y creo que además ayudo a Randy. Cuando él dice que se siente vacío y perdido, yo le digo que no se sienta así y parece entenderlo. He escrito algunas cosas más
y cuando no está cansado las lee y lo único que dice es que resultan un poco más comerciales que las anteriores y que probablemente funcionarán en el mercado extranjero. Son unas críticas constructivas, ¿verdad? Creo que la mayor parte de las veces tiene razón.
Randy me ha ayudado mucho en los dos últimos meses. Me hace estar menos a la defensiva. Ha viajado mucho, ha experimentado muchas cosas y ha leído mucho más que yo. Me fío de sus opiniones. De hecho es el mejor amigo que tengo aquí. La persona a la que le confío todo. Es un poco extraño, aquí estoy, en Los Ángeles, y mi mejor amigo es un ejecutivo de los estudios que tiene treinta años. ¿Verdad que es extraño? Oye, cuídate y si encuentras algo de tiempo libre, me encantaría saber de ti. A propósito, si quieres puedes llamarme a casa de mis abuelos (213-275-
9008) o a los estudios (sólo tienes que preguntar por Arme) o a casa de Randy (986-2030; no viene en la guía). Espero que te apetezca. 

Te quiere,
Anne


27 nov. 1983
Querido Sean:
¡Hola! Estoy en un bungalow del Beverly Hills Hotel visitando a unos amigos de Randy. Estas últimas noches han sido las que he dormido mejor desde que estoy en Los Ángeles (estuve tomando tranquilizantes durante un tiempo y, la verdad, me jodió los hábitos de sueño). Hoy no he hecho nada excepto ver la MTV y estar tumbada junto a la piscina. Les dije a Randy (te acuerdas de Randy, ¿no?) y a otras personas que saldría a cenar con ellos esta noche pero no pude. Oh, querido, qué vida ésta. Te diré que he estado mintiendo con respecto a mi edad. Aquí todos parecen tan jóvenes, son tan jóvenes, que he empezado a sentirme vieja de modo que le digo a todo el mundo que tengo diecisiete o dieciocho años (tengo veinte). Randy cree que tengo dieciséis. ¿A que no te lo crees? Muchas veces tengo que decirme a mí misma, sí, Anne, ya estudias segundo en la universidad. Es curioso y un poco confuso pero supongo que no es muy importante. Bueno, ahora me tengo que ir. ¿No me vas a mandar una carta? ¿Una nota? Por favor.
Te quiere,

Anne
30 nov. 1983

Querido Sean:
Conque aquí estoy, escribiéndote otra vez. Este fin de semana van a ir a Palm Springs muchas personas. Es como muy difícil decir que no. Soñé contigo hace unas noches. (Yo y mis extraños sueños. ¿Te acuerdas del que te conté el trimestre pasado? Me interesó tanto que tomé nota de él para un trabajo de psicología de hace dos trimestres. No te preocupes, no mencionó ningún nombre. ¿Por qué no te conté éste en su momento? Probablemente porque pensé que te desconcertaría.) El sueño era muy extraño. Tú estabas viviendo en Los Angeles y los dos éramos mucho mayores y me invitabas a la fiesta de tu cumpleaños y yo tenía que ir en avión desde algún sitio y tenía un viaje terrible. El resto del sueño era sobre la fiesta. Todos los que estaban en ella eran viejos y resultaba deprimente porque ninguno había cambiado y aunque era maravilloso verte y que fueras tan simpático como siempre, me sentía rara y fuera de lugar y odiaba a todo el mundo. En realidad no los odiaba pero no los podía soportar.
Sean, estoy pensando seriamente en quedarme aquí un poco más. He olvidado cómo son Nueva York y Camden y he olvidado muchas caras de allí y no sé si me atrevo a volver. Probablemente no me quede aquí pero he pensado en ello. Me da miedo ver a esas personas a las que llamaba amigas. Prefiero quedarme aquí y no, como decías tú tantas veces, «enfrentarme a ello». Aquí todos llevan unas vidas interesantes y emocionantes, y volver me parece decepcionante. (Dios santo, esta carta es tremendamente confusa, me pregunto si le encontrarás algún sentido. Si la encuentras ininteligible, prométeme que serás tan amable como para pasarla por alto, ¿vale?) Bien, aquí todo es estimulante e interesante. Los Ángeles (como de costumbre) es muy divertida. Me he introducido de verdad en la vida social. (¡Conocí a los Duran Duran! Fue tan emocionante que casi me muero, de verdad.) He estado viendo a muchos chicos ingleses muy agradables. (Aquí
hay muchos chicos ingleses, no me preguntes por qué.) Todos son jóvenes de verdad y están muy morenos y trabajan en las tiendas de Melrose. Randy es amigo de muchos de ellos. Uno de ellos, con el que Randy anda en particular, es Scotty, al que conocí en casa de Randy el otro día. Tiene
diecisiete años y poderes psíquicos y trabaja en Flip y está lleno de energía y probablemente sea la persona más guapa que haya visto nunca. Ya planeamos ir juntos a la playa y a Springs y a algunas fiestas. También soy amiga de la novia de Scotty, Christie (que a Randy no le gusta; a Christie tampoco le gusta Randy), que es modelo (ha salido en cinco anuncios de vaqueros Levi's y en un vídeo de ZZ Top, es muy atractiva: la reconocerías si la vieras).
Christie pasa mucho tiempo en Los Ángeles y en Nueva York (prácticamente vive en las dos costas). Es medio alemana y muy, muy dulce. Y luego está Carlos, que es el «confidente» de Randy. Tiene unos dieciocho años y es fascinante y trabaja de modelo de trajes de baño en International Male. Siempre está borracho y tratando de contar chistes. Básicamente es un liante. Carlos se está convirtiendo una de las personas de aquí a las que me siento más próxima. Además cree que soy una rubia increíble y tiene mucho Valium y practica una nueva especie de vudú que aprendió en Bakersfield.
En cualquier caso, siempre estoy muy ocupada. Voy a clase de aerobic con Christie por la mañana y también voy mucho a la playa, para ponerme más morena todavía. En realidad no he ido mucho por los estudios. He bailado sin parar y he tratado de escribir.
Ayer Randy estaba fastidiado por algo, de modo que cogimos su Ferrari y fuimos a Springs y él hablaba sin parar de sí mismo, ¿te das cuenta? Me dijo: «Quiero morir, quiero que todo termine», y cosas así. Bien, yo le enseñé unos leotardos nuevos que había comprado y le animé un poco y ahora todo va bien, pero aquello me sacó un poco de quicio. Bien, pues volvimos a Los Ángeles y fuimos a la playa y vimos la puesta de sol y todo resultó estupendo. Randy ha dejado de hablar de que se siente como si se estuviera desintegrando. (Sí, desintegrando, raro, ¿no?) Por favor, por favor, te lo suplico, escríbeme. ¿De acuerdo, Sean?
Te quiere,

Anne
5 dic. 1983

Querido Sean:
Apuesto lo que sea a que no supones quién te vuelve a escribir. Sí, soy yo otra vez. ¿Te importa? He tenido un día muy complicado y necesito relajarme un poco. No me apetece leer o ser creativa. Sólo quiero contar lo que pienso o algo así.
Un típico sábado. Me levanté tarde y compartí un canuto con Randy y Scotty que durmieron juntos fuera, mientras yo dormía en el piso de arriba, en la cama de Randy. Luego vimos la MTV durante mucho tiempo y luego fuimos a la playa y después de eso salimos a ver cómo rodaban el nuevo vídeo de Adam Ant, en Malibú, estaban los English Prices. Fue algo tremendo. Luego estuve en clase de aerobic y luego Randy y yo tomamos un par de copas y volvimos a ver la MTV. Y luego tratamos de dormir. Algunas noches ponemos todos los discos nuevos que a Randy le mandan por correo. Recibe todos los ejemplares de promoción de todos los malditos discos que se editan. Es tremendo. Y a veces los oímos. Lo que sea con tal de quitarle a Randy de la cabeza su manía de suicidarse. Ha vuelto a darle por ahí, Sean. Eso me asusta. Bien, dentro de media hora volveré a clase de aeróbic. Escríbeme, por favor.

Te quiere,
Anne


7 dic. 1983
Querido Sean:
Llovió por primera vez desde que estoy aquí. La temperatura bajó a veinticinco grados y llovió. Randy y yo haraganeamos por casa y leí unos guiones y vi la MTV. Conocí a Michael Jackson en una fiesta en Encino. Fue algo estupendo. Todavía estoy preocupada por Randy. Randy cree que le voy a dejar. Habla sin parar de que aquí todos están de paso, que no existen razones concretas para estar aquí. Randy le dio una paliza a Scotty y sólo deja que nos quedemos Carlos (que ahora es astrólogo) y yo en esta casa. Me parece que llevo aquí muchísimo tiempo. Mis abuelos no parecen notarlo o no les importa. Esto suena a como si no estuviera animada. Pero lo estoy.  Todavía me divierto. Escríbeme. No he recibido ni una carta tuya, Sean.
Escribe, por favor.

Te quiere,
Anne


10 dic. 1983
Querido Sean:
De nuevo he sentido la tentación de escribirle una carta a alguien del este. En este momento estoy tumbada en la cama de Randy porque hace un calor tan jodido que es imposible hasta pensar en hacer otra cosa. Fumar una maría buena de verdad y ver vídeos. Nada nuevo, ¿verdad? Pero me gustan los días así. Espero que duren para siempre. Diciembre es el mejor mes para las fiestas (o eso he oído) en Los Ángeles. El fin de año se acerca, con todas las promesas y esperanzas de un nuevo año que llega entero. Piensa en cuántas cosas cambian en sólo un año. Dios santo. Cuando pienso en lo que estaba haciendo en diciembre del año pasado y lo comparo con esto, resulta difícil imaginar que yo era la misma persona que ahora. Gracias a Dios, el tiempo pasa. Randy todavía está pasando una temporada difícil. Todavía se siente «en el limbo». Ahora está tumbado a mi lado. Bueno, en realidad él está en el suelo y yo en la cama. Carlos está afuera, tratando de tomar el sol que queda. Yo me ocupo de Randy lo mejor que puedo. Está adelgazando mucho. Ahora Randy se está riendo. Espera... muy bien, ahora parece mejor. 
Oh, Sean, no sé si voy a volver a Camden. La idea de volver con todos esos pseudointelectuales me parece espantosa. No creo que lo pueda soportar. De hecho no hay motivo para que vuelva a la universidad. Me refiero a que me encantaría muchísimo verte. Pero volver a New Hampshire me parece como un mal viaje. ¿Te gustaría que te mandara algo? ¿Qué tal una buena cantidad de
Valium? (aquí todo el mundo parece tenerlo). No, no quiero contribuir a alimentar tu drogadicción (ja ja). Randy parece tener de todo. Cosas de las que ni siquiera sé los nombres (la gente de Los Ángeles no se priva de pastillas).
Todos (Randy, Carlos, un tipo que se llama Wallace el Roachclip y yo) pensamos ir a Palm Springs por Navidades. Depende de cómo se sienta Randy. Mis abuelos quieren que me quede con ellos, pero no sé si voy a ir. Puede que sí y puede que no.
Parece tan fácil estar aquí, en Los Ángeles, y entrar en la industria discográfica o trabajar en los estudios de mi abuelo (todavía no lo sé, aunque el mes pasado no anduve mucho por allí). Pero mis abuelos la verdad es que no notan mi ausencia. Los dos son adictos a los tranquilizantes. Hace poco
descubrí que le pegan sin parar al Librium. Carlos acaba de entrar. Carlos dice «hola» y pregunta si eres guapo. ¿Qué crees que le dije? Nunca lo sabrás.
Cuando recibas esta carta tendré 21 años, o 18, depende de quién pregunte. ¿Dónde estaremos dentro de diez años? Me pregunto qué va a pasar entonces. Me pregunto qué está pasando ahora.
A un amigo de Carlos lo encontraron muerto en un cubo de basura en Studio City. Le habían pegado un tiro en la cabeza y lo habían despellejado. Espantoso, ¿no? Carlos no parece muy triste, pero es una persona muy fuerte de modo que no me sorprende. Carlos se limitó a poner un vídeo
nuevo. Hemos estado viendo La noche de los muertos vivientes y El regreso de los muertos vivientes. ¿Las has visto tú? Randy las pone a todas horas. Las he visto un montón de veces desde que estoy aquí. Las dos son divertidas de verdad. Carlos trata de despertar a Randy para que vea la
película. Carlos dice que Los Ángeles está lleno de vampiros. Yo tomo Valium.
Oye, Sean. He decidido que no voy a escribirte más a no ser que me contestes. No te lo voy a rogar más. Si no me escribes, no te volveré a escribir. Conque escríbeme.

Te quiere,
Anne

________________
Bret Easton Ellis, Los confidentes, trad. Mariano Antolín Rato, Punto de lectura, 2000, p. 89, 96.



Enhanced by Zemanta

No hay comentarios:

Publicar un comentario