Diálogo y escritura | De la imposibilidad por la verdad de vernos a los ojos | Michel Foucault
Hace falta leer, decía Séneca, pero también escríbír. Así mismo Epicteto, a pesar de impartir sólo una enseñanza oral, insiste en varias ocasiones en e! papel de la escritura como ejercicio personal: se debe «meditar» (meletán), escribir (gráphein) y entrenarse (gymnázein); «[Ojalá me sorprenda la muerte teniendo esto en el ánimo, escribiendo esto, leyendo esto!»." O incluso: «Ten esto a mano de día y de noche: esto has de escribir, esto has de leer, sobre esto has de dialogar contigo mismo; decirle a otro (...). Y luego, si sucede alguna cosa de las que llaman indeseables, lo primero que te alivie al punto será que no era imprevisto».' En estos textos de Epicteto, la escritura aparece regularmente asociada a la «meditación », a ese ejercicio del pensamiento sobre sí mismo que reactiva lo que sabe, vuelve a hacer presentes para sí un principio, una regla o un ejemplo, reflexiona sobre ellos, los asimila y se prepara para afrontar lo real.
Estética, ética y hermenéutica

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